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Masaje de espalda

Preparación

Antes de empezar debemos aclimatar la habitación donde vayamos a realizar el masaje, teniendo en cuenta la temperatura, la luz y la música para crear un ambiente relajante.

Debemos tener la camilla o la superficie donde vayamos a dar el masaje preparado con las toallas para cubrir a la persona, utilizaremos una toalla pequeña que colocaremos doblada donde la persona apoyará la cabeza y una toalla más grande que utilizaremos para cubrir las piernas.

Aprende Masajes - Nociones basicas

Una vez haya llegado la persona le indicaremos que debe descubrirse la parte superior del tronco y como se tiene que colocar en la camilla.

Cuando la persona esté colocada de forma cómoda iniciaremos el masaje no sin antes preguntar al paciente que es lo desea, orientándonos así de sus dolencias y centrando mejor el masaje a cada caso en particular.

Frotación

Antes de iniciar la maniobra de frotación debemos aplicar la crema o el aceite de masaje, para ello tomaremos una cantidad adecuada del producto y la calentaremos en nuestras manos, las cuales tendremos apoyadas en la espalda del paciente, ya que no debemos perder el contacto en ningún momento. Mantendremos el producto siempre cerca por si en algun momento nos hiciera falta tomar más cantidad.

Una vez que la crema esta atemperada la aplicaremos por igual en toda la espalda con movimientos suaves. Ya aplicada la crema empezaremos con la frotación, para ello colocaremos una mano en el hombro y con la palma realizaremos un pase de intensidad moderada hasta la zona lumbar, una vez lleguemos a la zona lumbar con la otra mano iniciaremos el mismo movimiento intercambiando así las manos pero sin pender en ningún momento el contacto con la persona y recorriendo toda la espalda unas tres veces.

Fricción

Para realizar esta maniobra dividiremos la espalda en dos lados tomando como división la columna vertebral, colocaremos las manos de tal forma que las muñecas queden situadas en la parte más próxima a la columna y la punta de los dedos hacia la parte externa de la espalda, empezaremos el movimiento de fricció n arrastrando una mano con presió n hacia la camilla, la presió n la realizaremos siempre con toda la mano, una vez lleguemos a la parte lateral de la espalda iniciaremos el mismo movimiento con la otra mano, así iremos recorriendo toda la espalda desde la zona lumbar hasta el hombro, una vez llegados al hombro podemos volver repitiendo la maniobra a la zona lumbar o bien seguir en el otro lado de la espalda.

Debemos tener en cuenta que como el final de esta parte del masaje es calentar la musculatura el ritmo debe ser alto y la presió n media, recorremos unas tres veces ambas partes de la espalda repitiendo el movimiento indicado.

Vaciado

Para esta maniobra colocaremos las manos perpendicularmente a la espalda a ambos lados de la columna, comenzaremos en la parte del cuello y poco a poco iremos arrastrando las manos hacia los hombros, a su vez iremos descendiendo las palmas de las manos hasta llegar a tenerlas completamente apoyadas en la piel, debemos realizar este movimiento con cierta presión para ir vaciando los vasos sanguíneos y conseguir así una renovación de la sangre en la zona.

Cuando hayamos llegado al lateral de la espalda volveremos a la columna sin perder el contacto en ningún momento y repetiremos la maniobra pero esta vez más abajo para ir cubriendo toda la espalda, cuando lleguemos a la zona lumbar podemos volver al cuello pasando los pulgares a ambos lados de la columna. El vaciado como todos los pasos del masaje lo repetiremos tres veces en toda la espalda.

Presión

En el masaje de espalda existen dos tipos de presiones, presión con despegamiento y presión digital:

Presión con despegamiento, al igual que para la fricción también dividiremos la espalda en dos partes tomando como línea divisoria la columna trabajando primero una zona y luego la otra, colocaremos las manos una encima de la otra dejando las muñecas más cerca de la columna y las puntas de los dedos hacia la parte externa de la espalda, el movimiento se basa en realizar circunferencias con la palma de la mano, ejerciendo mayor presión hacia la zona dorsal y con mayor suavidad al subir hacia la zona vertebral. Iremos recorriendo así la primera parte de la espalda desde la zona lumbar hasta el hombro eligiendo puntos de esta para ejercer las presiones, en cada punto realizaremos de 3 a 4 circunferencias y pasaremos al siguiente, una vez hayamos llegado al hombro pasaremos a la zona contraria y repetiremos la misma acción solo que desde el hombro a la zona lumbar.

Presión a ambos lados de la columna, consiste en ejercer presión con dos dedos en los espacios intervertebrales, es decir entre vértebra y vértebra, para ello colocaremos los pulgares encima de la columna en la zona lumbar tratando de localizar las espinosas o salientes de las vértebras, cuando hayamos encontrado el primero deslizaremos los dedos hacia arriba para localizar la vértebra superior y en ese hueco entre vértebra y vértebra ejerceremos la presión pero nunca encima de la columna, por lo que separaremos un poco los pulgares antes de iniciar la presión, mantendremos los dedos unos 7 u 8 segundos e iremos soltando poco a poco, buscaremos el siguiente espacio juntando de nuevo los pulgares y cuando lo hayamos encontrado ejerceremos de nuevo presión, recorriendo toda así la columna hasta llegar a la zona cervical.

Amasamiento

Es la parte principal y más importante del masaje, dentro del amasamiento existen diversas maniobras, palmodigital, nudillar,pulpo-pulgar, digital

Para comenzar el masaje podemos utilizar indistintamente cualquiera de ellas e ir combinándolas entre si. No tienen porque tener un orden específico siempre y cuando amasemos bien toda la espalda.

Llegados a este punto del masaje si que debemos hacer distinción entre un masaje de espalda relajante y un masaje de espalda terapéutico, ya que para el relajante las maniobras serán más lentas, con menos intensidad y recorriendo toda la espalda y para el terapéutico deberemos centrarnos más en las dolencias del paciente por lo que dedicaremos  más tiempo en unas zonas que en otras variando la presión y el ritmo para conseguir unos mejores resultados. A continuación exponemos un ejemplo de cómo podríamos combinar las maniobras para dar un masaje de espalda lo más gratificante posible.

En primer lugar realizaremos un amasamiento palmodigital, para ello colocaremos las manos como en la fricción e iremos moviendolas de manera que dibujemos ochos tanto en horizontal como vertical haciendo un circulo con una mano y otro circulo con la otra mano, es como si intentáramos coger un pellizco a la persona con el pulgar pero siempre manteniendo toda la mano apoyada en la espalda.

Este movimiento lo vamos haciendo por toda la espalda, primero en un lateral y luego en otro, cuando lleguemos a la zona de hombros o bien podemos amasar un hombro con una mano y otro con otra o bien ambas manos en el mismo hombro.

El siguiente paso es el amasamiento nudillar, partiremos de la zona lumbar hacia la cabeza llevando ambas manos por un lateral solo y luego por el otro o bien una mano por cada lateral de la columna, la presión en este caso lo realizamos con los nudillos por lo que doblaremos los dedos  dejando la primera falange recta e iremos moviendolos haciendo pequeños círculos y moviéndolos a la vez en abanico. El movimiento de los nudillos de ambas manos puede ser hacia el mismo sitio o cada mano en un sentido.

Otra maniobra es el amasamiento digital, para ello apoyaremos toda la mano en la espalda y realizaremos pequeños círculos con las yemas de los dedos, como en el nudillar podemos recorrer la espalda con una mano a cada lateral o bien con ambas manos en la misma zona.

Amasamiento pulpo-pulgar, consiste en realizar la presión y el movimiento solo con los pulgares, es una técnica que nos facilitará mucho encontrar contracturas en caso de un masaje terapéutico.

Recorreremos ambos lados de la espalda con los pulgares pudiendo también seguir el recorrido de la columna, siempre por su bordes nunca encima de esta, realizando círculos con los pulgares.

Estos serian los amasamientos generales en los dos tipos de masajes, en el caso del masaje relajante casi seria el último paso, siempre podemos realizar algún estiramiento longitudinal a ambos lados de la espalda arrastrando la piel y la musculatura con la base de la mano desde lumbares al hombro, aunque son opcionales, para dar por concluido un masaje relajante realizaremos varios pases por toda la espalda con la palma de la mano de forma muy suave y cubriremos al paciente con la toalla.

En el caso de un masaje terapéutico una vez hayamos amasado un poco toda la zona nos centraremos en las zonas contracturadas o con más tensión aplicando en ellas muchos más amasamientos, en este caso los realizaremos solo en la zona a tratar notando como poco a poco la tensión va desapareciendo

Al localizar una contractura podemos:

  • Realizar el amasamiento nudillar con una mano encima de la contractura.
  • Realizar el amasamiento pulpo-pulgar intentado estirar el músculo.
  • Realizar estiramientos del músculo con la base de la mano
  • Realizar una presión fuerte justo encima de la contractura con un dedo o ambos dedos para producir una isquemia de los tejidos, inmediatamente después realizaremos un amasamiento pulpo-pulgar en la zona.

En el caso de que la persona lo que tenga sea una tensión generalizada en una zona, lo que haremos será intentar descargar a base de amasamientos.

Estiramientos

Para realizar los estiramientos específicos para cada músculo necesitaremos conocer el recorrido y función de cada uno, no obstante a continuación os ofrecemos una serie de estiramientos fáciles de realizar centrados principalmente en la zona cervical.

Para comenzar pediremos al paciente que se coloque boca arriba y cubriremos su pecho con la toalla dejando únicamente al descubierto los hombros.

Nos colocaremos con una silla en la parte posterior al paciente de manera que podamos manipular su cabeza de manera cómoda.

Desde esta posición empezaremos amasando la zona cervical y hombros, es muy importante que antes de iniciar cualquier estiramiento la musculatura este trabajada y preparada para no producir ninguna lesión.

Los estiramientos que vamos a realizar son:

Con toda la mano empujaremos los hombros en línea recta hacia los pies, primero uno y luego el otro recorriendo desde la zona más cercana al cuello hasta los hombros.

Oreja-hombro, pediremos al paciente que deje totalmente muerta la cabeza, con las dos manos la sujetaremos y llevaremos la oreja al hombro, el movimiento lo realizaremos despacio y pediremos al paciente que cuando el estiramiento le empiece a molestar nos avise, llegados a ese punto retrocedemos un poquito y apoyamos la cabeza en la camilla, sujetándola en esta posición con una mano y con la otra descenderemos el hombro contrario al que hayamos llevado la cabeza hasta que nos indique el paciente. Mantendremos así de unos 8 a 10 segundos y llevaremos de nuevo la cabeza a la posición inicial o de reposo. Haremos este movimiento hacia ambos hombros realizando tres repeticiones en cada sentido.

Barbilla-hombro, rotaremos la cabeza del paciente de manera que podamos acercar su barbilla al hombro, iremos acercándola poco a poco hasta que nos indique retrocederemos un poco y sujetaremos con una mano la cabeza en esa posición y con la otra descenderemos el hombro hasta que nos indique manteniendo esta postura unos 8 o 10 segundos y volveremos a la posición de inicio repitiendo la maniobra en el otro sentido, como todos los estiramientos realizaremos tres repeticiones a cada lado.

Barbilla-pecho, giraremos un poco la cabeza y la llevaremos hacia delante intentando juntarla con el pecho del paciente hasta que nos indique y mantendremos así de nuevo unos 8 o 10 segundos, podemos sujetar la cabeza con una mano y con la otra sujetar el hombro para que no se despegue de la camilla, pasado el tiempo volveremos a la posición inicial y comenzaremos la maniobra hacia el otro lado repitiendo cada tres veces en cada sentido.

Barbilla-esternon, desde la posición inicial colocaremos nuestra mano derecha en el hombro izquierdo del paciente y la mano izquierda en el hombro derecho de tal manera que la cabeza quede apoyada en el cruce de nuestros brazos y acercaremos la barbilla a la zona media del pecho hasta que el paciente nos indique, mantendremos unos 8 o 10 segundos y volveremos a la posición inicial y repetiremos la maniobra tres veces.

Una vez hechos los estiramientos relajaremos la zona amasando suavemente, para conseguir una relajación del paciente podemos pedirle que se acerque a nosotros deslizando su cuerpo y sacando la cabeza de la camilla, le sujetaremos con las yemas de los dedos en la zona occipital y realizaremos pequeños movimientos de arriba abajo con la cabeza. También podemos rotarle la cabeza y dejarla caer poco a poco, esto lo haremos a un lado y otro.

Le volveremos a pedir que se coloque en la camilla y empezaremos a despedir el masaje, esto no es más que una serie de pases para que el paciente sienta una sensación de confort y bienestar al terminar el masaje, para ello podemos acariciar toda la zona de hombros, cervicales incluso realizar pases suaves por la cara deteniéndonos en la zona de las sienes y masajeándola con un dedo, cuando hayamos terminado taparemos al paciente con la toalla para que no pierda temperatura y le dejaremos unos minutos con los ojos cerrados relajándose.

Enlaces de interés:

Aprende Masajes.com